6 Cosas que al tomarlas dan tranquilidad inmediata
- La Amiga Histórica

- 17 ago 2019
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 20 abr 2020
Plenitud, satisfacción, autorrealización. Si bien no son la misma cosa, suelen estar muy cerca cuando elegimos una u otra para definir ese casi mitológico estado en el que están ausentes sensaciones no tan agradables como la ansiedad, la angustia, el miedo y demás.
Por lo general son tan indeseables, que el anhelo de deshacernos de esa(s) sensación(es) o "emoción(es) negativa(s)" le agregan ese toque perfecto que las hacen aún más insoportables. Y es en ese punto en el que tendemos a estar dispuestos a hacer lo que sea por eliminarlo.
Será por eso que las farmacias son tan lucrativas, las compras a pesar de las tales crisis económicas no se ven afectadas, para el alcohol siempre hay dinero y el tiempo en redes sociales pasa volando.
Como sé que nos gustan las cosas inmediatas (ya que a eso nos han acostumbrado con el 4G y el 5G), aquí dejo seis maneras fáciles y rápidas, muchas de ellas desde la comodidad de donde están ahora, para lograr de manera más frecuente (y con práctica), permanente esa sensación de tranquilidad.

1. Tomar Distancia... Puede ser temporal o definitiva. Eso está directamente ligado a la persona, lugar o situación de la que necesitamos separarnos. Esta píldora nos da el super poder de volvernos observadores externos de aquello que nos está jodiendo la existencia, evaluar qué papel estamos jugando (generalmente es uno lamentable), y por ende, darnos claridad, o por lo menos una mirada más amplia y menos contaminada de la persona/cosa (en ocasiones ambas son lo mismo) para tener herramientas para el segundo punto...
Pero antes de pasar a este, te recomiendo este artículo en el que encontrarás algunas ideas para tomar distancia con estilo, sin gastar más, mientras sumamos amor a la vida
En él verás cómo estando a solas, con acciones simples, podemos despejar la mente de ideas inútiles y por consiguiente, de sensaciones que estancan...
Ahora sí, segunda cosa que podemos tomar para tener tranquilidad/felicidad
2. Tomar Decisiones... En voz alta muchos nos jactamos de decir que no nos gusta que nos digan qué hacer, pero en voz baja, esperar que ese alguien importante decida por nosotros nos libera de una carga enorme de responsabilidad. Así evitamos la culpa en caso de que el resultado de esa decisión no funcione, prolongamos ese estado de tenso confort en el que nos anclamos para no perder (estatus, un lugar, reconocimiento).
Una forma rápida de experimentar libertad es cuando por fin escuchamos nuestra propia voz, y hacemos determinaciones en función de ella. El riesgo a la opinión ajena estará, y sin duda, la recibiremos. Los cuestionamientos a nuestras desiciones tienden a hacer mover o incomodar a otros, pero este no puede ser un impedimento para decidir y acercarnos a lo que queremos ser y hacer, por nuestro bienestar y tranquilidad (sin aniquilar la del otro, por supuesto).
3. Tomar la iniciativa... Conozco algunas (pocas) personas adictas a esta, y puedo dar fe de que sus momentos de satisfacción y plenitud son más frecuentes. Tienen una vida en la que viven las incertidumbres con una diferencia... Saben que siguieron su criterio (llámese instinto, intuición, pálpito, o simplemente principios, sus principios). Son personas controversiales, lo admito, porque pueden salirse de lo ordinario, de lo normalmente establecido, del orden socialmente esperado, pero esto cultiva cada vez más su autenticidad, reafirma sus certezas en cuanto a lo que quieren o no quieren vivir, tener, lograr, recibir o dar.
Tomar la iniciativa es dar un paso, suena simple y puede ser más complejo. Pero es progresivo. El miedo se va convirtiendo en curiosidad de saber qué pasará, y los resultados (esperados o no), son ese componente adictivo que demuestran en cada caso que el miedo es irracional, y una atadura que nos hacemos nosotros mismos para impedirnos explorar la vida como realmente anhelamos, avanzar.
No es que ahora tengamos que hacerlo todo el tiempo, pero no se vale con uno mismo dejar todo al azar o en las manos de otro. Con esto doy paso a la cuarta cosa a tomar que genera tranquilidad.
4. Tomar el control... No hablo de la rigidez y obsesión por predecir y dominar cada área de nuestra vida y la de los demás. Sabemos que si bien hay planes, debemos dejar espacio a múltiples variables que pueden alterar el proceso o el resultado.
Me refiero a reconocer precisamente que del exterior es poco lo que está bajo nuestro control, pero de nosotros, lo que pensamos, lo que decimos, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, sí lo elegimos permanentemente, y por ende, lo podemos controlar o manejar a nuestro favor. Hablo de ser los capitanes de nuestro propio barco, no un pasajero mareado y aterrorizado que prefirió dejar el mando de nuestro barco en manos de otro que no tiene idea de cómo navegar, ni mucho menos, cómo funciona nuestro barco.
Metáforas podría hacer durante horas para ilustrar que cuando decidimos y tomamos acción para ir hacia nuestra mejor versión, el camino será único y traerá lo mejor.
5. Tomar precaución... “Tenemos dos vidas: la segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una”. (Confucio).
En una era donde prevalece el karpe Diem y el YOLO (You Only Live Once / Sólo vives una vez), es importante aclarar que estas muy válidas filosofías de vida apuntan y se basan en principios de cuidado y respeto por la vida.
Sin duda la perspectiva, el ritmo, el propósito, la intensidad de los días, todo se altera cuando comprendemos en esencia el concepto. Y es en este punto en el que también logramos diferenciar ese frenético deseo de exprimir cada experiencia con cada poro del cuerpo, y la paz que se experimenta cuando elegimos agradecer y amar cada "rutinario" despertar. Es así como encontramos el balance entre vivirlo todo (o lo máximo que pueda) desde lo más simple, lo más obvio, lo más repetitivo, y tener la tranquilidad de
que con las decisiones que tomamos, más que amenazar la vida, la enaltecen y están en consonancia con nuestra individualidad y propósito de vida.
6. Tomar riesgos... También puede ser Tomar acción.
Bueno, ¿Me abstengo o me arriesgo? ¡Depende!
Los riesgos no sólo son esos que dan adrenalina por estar a 100 metros de altura a 300 kilómetros de velocidad. También hay riesgos que te suben las palpitaciones y te bajan los colores del rostro con sólo tomar el celular y hacer esa llamada que tanto nos aterra, para decir eso que tanto nos ilusiona, pero morimos del miedo de recibir la respuesta que no queremos.
Vencer el miedo a equivocarnos, a ser criticados, rechazados, juzgados y demás son los riesgos que toman esos que tanto admiramos y que seguramente esto es lo único que nos diferencia de ellos.
Ante todo, tómatelo con dos acompañantes extraordinarios... Con Humor todo es más liviano, y con Calma, un paso a la vez, con pequeñas acciones con propósito, cada día nos vamos moviendo en la dirección que en el fondo sabemos es la indicada, y eso sí que da paz, satisfacción y por supuesto tranquilidad.



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