top of page

Hasta hoy

Actualizado: 20 abr 2020

Hey, qué cansada estoy de dejar que esas pequeñas ideas negativas, esas angustias, esa sombra que me reafirma que no tengo nada bueno para ofrecer, que se posa sobre mi espalda, envuelve mi cerebro, nubla mis ideas, reemplaza cualquier iniciativa con un "vos no sabés, no podés, estás desactualizada, ya no sabés cómo se hace eso, nunca has hecho nada bien por vos", siga gobernando mís días.


"¿Te das cuenta de que sólo has recolectado fracasos, que nunca has logrado nada completo, que todo lo dejás a medias, que sos promedio en todo, en estatura, peso, color, actitud, nivel de inglés, tu vida amorosa es inexistente hace años reducida al mero placer sexual o a la cero interacción con el sexo opuesto para evitar sentir... Que nadie se interesa realmente por conocer lo que supuestamente tenés para ofrecer en el interior, que nada del trabajo interno que hagás, de lo fuerte que te pongás, de lo saludable que comás, del yoga que hagás, el agua que tomés, la buena energía que creés, el balance que luchés por mantener, los buenos hábitos mentales que construyás, la buena gente de la que te rodeés, las metas que te pongás, las ideas a las que te inviten a participar, nada, nada, nada será suficiente, nunca serás suficiente...?"


Hasta hoy creí que las cosas llegan solitas, que en cualquier momento me escribirán lo que quiero leer, con la noticia que espero recibir. Porque si no escribo, si no pregunto, si no pido, si no exijo, difícilmente algo cambiará.


Hasta hoy hice un poquito cada día, hasta hoy escuché esa sutíl, casi inexistente voz cruel, pero que sí debo reconocer, a diferencia de mí, es persistente, convencida de lo que dice, constante.


Me voy a volver como ella, hasta que ella no tenga ni idea quién es, a quien le habla, por qué habla, para qué habla.

Ya no quiero cargar con su peso, con todo lo que a punta de pensamientos, deberes, ideas, pendientes, obligaciones, culpas, recuerdos, frustraciones y miedos satura mi mente, invaden mi cuerpo hasta que lo paralizan mientras observo mi imperdonable quietud, que se va llevando todos los días mi juventud, mis sueños, mis metas, mi posibilidad de verme en acción, de conocer qué tanto puedo hacer, alcanzar, vivir.


Estoy harta de ese va y ven de auto-recriminación y auto-compasión.

Ya no quiero tener delante el miedo, que sí, ahí está, pero que no sea él quien mande, el que decida no hacer ni mierda. Estoy harta de estar quieta y sobre todo estoy mamada de estar callada, de pensar que molesto a todo el mundo con mis peticiones, mis ideas, mis propuestas.


Desde hoy doy el primer lugar a mis anhelos, a mis impulsos a mis sueños, a mis deseos, A MÍ. Y, si bien no estoy entrenada para estar en primera fila, lo combatiré con planeación, organización, más escritura, reestructurar prioridades, planes, tomar decisiones, abandonar el perfeccionismo, dar más espacio a la espontaneidad, a ser yo y lanzarme a la acción.


Ya no quiero seguir viendo cómo pasa la vida por esta ventana en la que entran los rayos de sol más fuertes del día, que me vuelven lenta y desesperanzada, y en la noche una brisa fresca que no sé por qué me despierta el cerebro, me da claridad, pero por poco tiempo.


Ya entiendo por qué me molestan tanto las "actitudes negativas" de algunas personas... ¡Obvio! Por lo de siempre... ¡No las quería ver en mí! Negación y Proyección...

En mi discurso sí que tengo claro el Peace and Love, el usar palabras positivas y no sé qué más, pero mi discurso interno estaba igual de lastimero, derrotista, pesimista, amargado, nublado. ¡Qué hipócrita! Pero sé que era tanto mío como de mi sombra... ¿Qué la pongo a hacer para que me deje hacer lo mío, para que me deje ser de una buena vez? Es que no la quiero volver a escuchar, de verdad ¿Cómo negocio con ella, qué le doy a cambio?


¡Qué tiernita me veía! Construyendo todo un discurso al rededor de lo que no quería ver y que me tenía envuelta, involucrada, huntada hasta la coronilla...


Todos empezaron de un punto cero. Entonces, usá los referentes como inspiración, no como frustración, y sobre todo empezá a hacer cosas, a lo bien, que lo único que te diferencia de esa gente "exitosa/feliz" que pasás parte del día viendo paralizada del miedo, la frustración y la envidia, es que ellos hacen cosas en lugar de estar viendo lo que otros hacen y publican.


Se te va la vida, la juventud y las ideas, la belleza y hasta el carisma, porque se va transformando en miedo y frustración, en torpeza para interactuar otra vez, como si hubiese estado encerrada en una torre...


Marica... Estás como Rapunzel, viendo la vida desde una ventanita, viendo cómo cae el pelo, pero no al tirarselo a alguien para que suba hacia vos, sino uno a uno, al suelo de la habitación, desprendiéndose de la cabeza como las ideas que dejás morir.


¡DESPIERTA! De verdad, ya no más crédito, no más protagonismo a esa sombra, no más piloto automático, no más precauciones, no más "disculpa, lo siento, perdón por ser, opinar, querer, cambiar". No más silencio, no más pasividad, no más frustración por no saber qué pasaría si me hubiese arriesgado, no más "qué estará pensando, sintiendo, se acordará, le recuerdo, le digo, mejor espero, un día más, es muy prematuro, no quiero incomodar, no quiero sonar de X o Y manera, mejor después, debe estar ocupado/a, lo mío no es importante, no vale"...

Heyyyy, es tu preciosa vida que se va a cada instante, con cada minuto que postergás lo que amás hacer, lo que anhelás ver materializado, en lo que soñás convertirte, donde soñás estar...


¿Cómo esperás que la vida, Dios, el Universo, las energías, tu Yo superior te den algo que no sentís que te merecés, y peor aún, que hacés muy poco o nada para alcanzar?

Por favor, desde hoy cambias las cargas... Un poquito de pensamiento mágico para soñar con lo que no se ha hecho en la historia de la humanidad, y un montón de acción creativa para poderlo alcanzar...


Sí, el pensamiento es poderoso, pero ni siquiera lo estás enfocando hacia la creación, reservás una hora al día para eso, y las otras horas que permanecés despierta echás todo al carajo con tu miedo, tus inseguridades, tu pesimismo y tu inacción.


Vos no sos menos tesa que nadie, menos merecedora de felicidad que nadie, menos exitosa que nadie, menos digna de amor, de felicidad que nadie, mujer. Solo estás tan muerta de miedo, tan distraída y tan autoengañada como muchos otros, estás mirando para donde no es.


Porque todo ese trabajo interno que has estado haciendo sí vale, sí te ha servido, está funcionando, ha impactado a muchos a tu alrededor. Porque cada cambio en los hábitos hacia un persona más sana, más tranquila, más coherente con sus ideas, sus planes, sus emociones y sus actos, no cuenta, suma.


Porque el éxito en cada persona se mide en la satisfacción que siente por seguirse re-pensando, re-construyendo, y no basados en los bienes acumulados, los trofeos recibidos o los países visitados. Porque no se trata de medir los logros basados en el proyecto de vida de otros, y mucho menos utilizar el tiempo cronológico para comparar o predecir tu capacidad para avanzar.


Cuando sientas el impulso, déjalo, síguelo, escribe esa idea, ese mail, contacta esa empresa, inscríbete a ese curso, háblale a esa persona, pregunta, admite que no puedes sola, pide ayuda... Estoy segura que ese pequeño paso hará que te muevas, que ganes un poco más de confianza en tí misma, que te vayas familiarizando con esa versión tuya que se arriesga, y que por riesgo no hablo de tirarse en paracaídas, tomar un riesgo puede ser algo tan simple como dar tu opinión cuando nadie se lo espera, decir que no quieres algo, que estás en desacuerdo, o por el contrario, decir


¡Quiero esto!...





Si te has sentido así alguna vez, si podría agregar muchas otras sensaciones, si a alguien crees que esto le puede ayudar al identificarse, a cuestionarse, a decidirse, compártelo, comenta, escríbeme... Estas son las nuevas muestras de amor :)



1 comentario


Excelente reflexión! Que bueno que hayan lecturas como está que inviten a pensarse

Me gusta
bottom of page