10 Rituales vitales. Para las crisis y la vida después de las crisis
- La Amiga Histórica

- 26 mar 2020
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 20 abr 2020
Hay a quienes la palabra Ritual no les gusta porque la encuentran demasiado esotérica o religiosa, entonces prefieren usar la palabra Hábito, porque la ven más racional, concreta, libre de chamanismos y 'cosas raras'.

A mí me encanta la palabra ritual porque me remonta al pasado, ese del que quiero creer hice parte en otra forma, o persona, por medio de mis descendientes o por lo que tengo impregnado de Inconsciente Colectivo. En esas épocas y lugares donde aún no se le había dado tanto valor a la razón, y había un poco más de equilibrio entre pensamiento e intuición.
El cerebro es adicto a los rituales. Desde la Neuropsicología (para racionales), se explica con la necesidad de control, de tener una visión clara de lo que se hará cada día. Para los de mi bando ancestral (Intuitivos), es la tendencia natural a llenar de significado e intención las acciones con el poder de la voluntad, de la imaginación y la capacidad de crear.

Por esto hoy quiero hablar de la creación de nuevos hábitos. Algunos rituales elegidos y diseñados conscientemente y a tu medida, con el fin de proveerte a ti misma/o bienestar, tranquilidad y calma en momentos de crisis (como esta pandemia, por ejemplo).
Son para sumar a la vida, no sustituyen ningún tratamiento médico o psicológico que estés llevando.
Los rituales personales son el comienzo del cambio, de la transformación, de la evolución.
1. Agradecer.
Al despertar, antes de abrir los ojos, da las Gracias. A tu deidad, ser supremo, tu Yo elevado, tu filósofo más sabio, tu científico más admirable.

Agradecer a quien o lo que sea, a la vida misma por el lujo de despertar. Esto te ayuda a recordar o dimensionar la inconmensurabilidad del privilegio de volver a comenzar.
Como leí hace poco, es como si cada día que te levantas, tuviéses una cuenta bancaria con 86400 euros, pero en segundos.
Al terminar el día, se desvanecen (porque los has usado), pero si te despertas al día siguiente, tienes nuevamente esa misma cantidad para invertirlos (o derrocharlos) en los bienes, servicios y personas que mayor rentabilidad (en términos de vitalidad, crecimiento, alegría y paz) te dan.
2. Ordenar la cama.
Cuando los niveles de ansiedad e incluso depresión son confundidos con pereza y viceversa, son pocos los motivos y ánimos que tienes para ordenar la cama. Sin embargo, cumplir con esta simple tarea le da a la mente una sensación de logro que se transforma en el impulso para hacer lo demás, y sobre todo para tener un espacio limpio y digno al final del día para descansar. Así estés todo el día en casa, también es recomendable no caer en la tentación de hacer siestas en la cama, pues se pueden prolongar más de la cuenta, y a la hora real de ir a dormir, será más complejo lograrlo y tener un sueño reparador.
3. Lavarse los dientes o enjuagarte la boca.
Aquí también hay dos bandos. Los de la teoría de no hacerlo hasta después de desayunar, pues en la boca habitan encimas y otras cosas útiles para nuestro organismo, y los que sugieren limpiar la boca antes de tomar incluso agua para evitar ingerir bacterias. Esta duda me estuvo rondando un tiempo. Entonces unos días hacía una cosa, y otros días otra. Hasta que hace unos meses escuché un podcast sobre Ayurveda, y entre ellos mencionaban este hábito como el inicial, para que lo que hayamos de ingerir primero, sea un poco más 'limpio'.

4. Tomar agua
Al levantarte, beber agua prepara el cuerpo para el día, le ayuda a despertar, le hidrata y activa, además prepara los intestinos para una mejor digestión. Es de aclarar que se ha de realizar justo después de lavarte los dientes, y antes del siguiente punto o hábito. Sin embargo, sabes que con un sólo vaso de agua al día no basta.
Si eres como yo, que poco o nada me preocupaba esta cuestión, puedes usar alguna app, o programar alarmas para recordar beber un vaso de agua cada tanto, sólo para comenzar a incluirla en tus rutinas. Tu digestión, tu piel, tu cerebro, tu salud en general lo agradecerán. Como dice un sabio meme: "Beber varios vasos de agua al día es bueno para la salud, porque te pasas más tiempo en el baño (eliminando el agua), que en los asuntos de los demás (o pensando por qué tu crush no te ha escrito si está en línea)".
5. Mover el cuerpo.
Mover las extremidades, estirarte. Liberar esos nudos que se hacen en varias partes del cuerpo por el estrés, por el colchón de más de cinco años sin cambiar, o por todas las anteriores. Internet está lleno de clases de yoga para todos los niveles, edades, entornos, dolores, tipos de cuerpo, tallas y demás. Si no es yoga, puede ser bailar, saltar, pilates, zumba, kick boking, taekwondo, ping pong... La idea es mover el esqueleto, y recordar que
El cuerpo es el vehículo para sentir la vida.
6. Desayunar liviano.
En mi amada Medellín, el ritual es simple e incuestionable: Arepa, quesito, huevo, chocolate caliente y empanada o cualquier otro acompañante de la línea amarilla... ¡Qué hambre!
Como ahora vivo en otro continente, la cultura (y por ende sus rituales) son diferentes. La cena es más importante que el desayuno, se preparan comidas completas y al rededor de la mesa se genera un espacio para conversar.
Este cambio me llevó a transformar mi ritual de desayuno recargado, porque no hay cuerpo que aguante un desayuno Paisa y una cena Catalana cada día ^_^
Entonces comencé a probar diferentes desayunos que también me han encantado: Frutas, cereales, batidos, frutos secos, yogures. Incluir frutas y verduras en nuestra alimentación siempre vendrá genial para sentirnos más vitales.
Y ahora he descubierto e introducido ocasionalmente el Ayuno Intermitente que, explicado de una manera bastante breve (y personal), es tomar agua y/o una infusión a la hora del desayuno. Esto me ha permitido experimentar otras sensaciones diferentes a 'llenura'. Uno de los argumentos del Ayurveda es la conexión que hacemos entre los ciclos del cuerpo con los ciclos del día, desde el amanecer hasta la caída del sol.
El Ayuno Intermitente no promueve dejar de comer o pasar hambre, nos conecta con el significado del alimento y el cuerpo, que son
vida y amor <3

7. Una ducha breve.
Sí, incluso ahora que no tienes que salir (por razones de cuarentena mundial).
Al cerebro no le importa que lo engañes (de hecho le gusta) usando ropa diferente cada día. Él siente que hay cambio, y a la vez rutina, y con eso le basta para ponerse en otra actitud, menos pesimista y derrotista. Otra razón es el aseo personal, la higiene para evitar la propagación de virus, y el amor propio al peinarte, aplicarte crema hidratante y acariciarte, mimarte. Esta práctica ya la he recomendado como una de las maneras de disfrutar la soledad. Lee aquí esta entrada para ver las demás.
8. Planear el día (semana, o mes) / Cumplir pequeñas tareas.
Lo que estamos viviendo es un claro ejemplo de que no tenemos control sobre el futuro. Aún así, evita volverlo un pretexto para no buscar o generar un poco de orden y dirección en tu vida, pues también es una oportunidad para replantearte metas alcanzables e inalcanzables, para buscar crecer a tu ritmo y modo.
No es generar una obsesión por ser el/la más conocedores/as de todo, o que no toleres estar quieta/o. Es acercarte a ti mismo/a, a seguir aceptando y moldeando tu existencia a una versión que te guste cada día más.
Ponerte pequeñas tareas diarias y cumplirlas, también te aleja de personas y hábitos (programas de tv, redes sociales) que te hacen sentir mal
9. Respirar.
Aunque suena obvio, no hablo del acto mecánico que nuestro sistema respiratorio hace solo (si somos afortunados y gozamos de salud). Hablo de respirar con intención en ciertos momentos.
A la práctica de yoga le agradezco entre mil cosas más, esto. La capacidad de enfocar mi atención e intención en mi respiración, sobre todo cuando me siento triste, frustrada, cansada, e incluso feliz...
Tip de Meditación.
Inhala profundamente, centra la atención en el aire frío... Exhala lentamente, y nota cómo cambia la temperatura del aire al salir... Voilà ¡Ya has meditado!
Porque por esos diez segundos que te has detenido a observar la respiración, tu inquieta y loca mente dejó de lado angustias y problemas por resolver. Así que te lo mega recomiendo.

10. Agradecer.
Sí, nuevamente agradecer, en el momento que lo recuerdes, que estés viviendo algo bonito o no tanto, al terminar una jornada o tarea, o cuando estés de vuelta en la cama. Es una forma perfecta de cerrar el día, de fortalecer la humildad y de soltar nuevamente la idea irracional de merecerlo todo sin más. Algunos lo hacen orando, otros meditando, escribiendo o hablando.
Como en los demás rituales, intentarlo es el comienzo de encontrar esos hábitos propios con los que te identificas, así irás encontrando el por qué y el para qué de incluirlos en tu vida, ya que son perfectamente moldeables a tu visión y propósito individual.
Estos son sólo algunos ejemplos de rituales que pueden ser muy oportunos ahora que hay tiempo para probar nuevas cosas simples que disfrutes de principio a fin y que como consecuencia, te dotarán de más y mejores herramientas, más 'músculo emocional' para poder levantar con mayor facilidad las cargas de la vida diaria.
Es posible seguir moviéndote incluso cuando no puedes salir de casa, porque el movimiento que generas es interno, de ideas rígidas, de límites mentales, de prejuicios, de inseguridades.
Cuéntame ¿Qué rituales tienes ahora? ¿Cómo te pareció este tema? ¿Qué otro tema te inquieta? Comparte con alguien que creas le vendrá bien en este momento, ya sea que crea en Hábitos o en Rituales, lo que importa es comprender que la mente se moldea con pequeños rituales diarios cargados de intención de crecer y crear y que las 'crisis son las oportunidades perfectas para hacerlo.
¡¡Gracias por leerme!! Suscríbete para que puedas ver cada vez que comparta un nuevo post <3
Cindy.



Comentarios